jueves, 24 de septiembre de 2015

DE REPENTE ME ENCONTRASTE por Fátima Ricón Silva


 DE REPENTE ME ENCONTRASTE

¡Manos arriba! ¡Esto es un atraco!
Así quería sentirme en el amor.
Quería ser abordada por un huracán de pasión
que me enloqueciese súbitamente.

Pero esa ventolera de sentimientos,
llegaba para confundirme,
y no terminaba de encontrarme.

Y estabas a mí lado,
desde tiempos inmemoriales,
cuando vestías pantalón corto y calcetines
y yo tocaba mis largas trenzas tímidas.

Pero yo no te veía como un ciclón de deseos,
eras mi amigo, mi hermano, importante;
hasta que me encontraste por fin,
y llegaste al centro de mi sinrazón,
y te quedaste de la forma más tonta.

¿Una mirada? ¿O fue aquella primera caricia?
¡No, no, fue cuando me sonreíste y rompí a amar!
¿O fue cuando te vi con aquella morena?
Sí, recuerda, la que te iba a esperar a la salida del trabajo.
¿O quizá fue todo eso y mucho más?

Siempre estuvimos juntos
y ahora somos dos en uno, compañeros,
con nuestra habitación privada,
con un salón en común.

De repente me encontraste,
de repente te encontré,
de repente nos encontramos,
de repente nos amamos.

©Fátima Ricón Silva

domingo, 13 de septiembre de 2015

IMPOSIBLE por Fátima Ricón Silva


IMPOSIBLE


Desperté rota y entumecida, la boca seca, el cuerpo rígido y el corazón de luto.
Él había desaparecido de mi vida.
Sus huellas rastreaban otros caminos. La distancia era su única tabla de salvación.

   ¨No te quiero del modo que quisiera quererte. Te quiero como el desierto al agua, te quiero vivir entre mis labios, te quiero anidando en mi corazón -me dijo suave y quedo¨.

 En silencio le vi partir.
Yo era agua en otro desierto, yo vivía el cariño de mi gran amor, en mi corazón anidaba una pasión consolidada.


Desperté con el calvario de un amigo que deseaba más.
Desperté con la sensación de pérdida.
Desperté al lado de un imposible.
Desperté feliz a pesar del vacío.

©Fátima Ricón Silva

jueves, 10 de septiembre de 2015

DESNUDA por Fátima Ricón SILVA



DESNUDA


La letra de mi cuerpo os muestra mi yo,
del modo más claro y abierto.

Las fibras de mis músculos
llevan impresa mi vida,
en suaves canciones que ondulan mi cuerpo.

No me lleves lejos tinta delatora,
no quiero llegar lejos,
quiero acercarme a los corazones 
de los que quieren ver.

Busco que mis palabras francas y espontáneas
se estampen en los rostros de sorpresa
de los que se aventuran a destapar
la letra de mi desnudez.
Mi desnudo vestido de sinceridad.

Me descubro ante vosotros.

©Fátima Ricón Silva




martes, 8 de septiembre de 2015

SOÑANDO DORMIDA, SOÑANDO DESPIERTA por Fátima Ricón Silva





SOÑANDO DORMIDA, SOÑANDO DESPIERTA

¡Oh! Permanecer soñando para siempre.
Insidiosa conspiración.
Soñar a perpetuidad es como saltar al limbo
y pulular por el universo
sin saber cuando llegarás al destino.

Terminas anhelando que los sueños se volatilicen.
Y ansias regresar a la realidad, cruda o no,
pero verídica y auténtica.
Pellizcos de verdad imprescindibles
para seguir con las raíces asentadas.


Imaginar, 
soñar dormida,
soñar despierta,
dormida o despierta,
lo importante es soñar,
pero a ratos.

Como si de una subasta de utopias se tratara,
ofrecidas al mejor postor,
sueño a la una..., sueño a las dos...,
adjudicado a la señorita rubia de la segunda fila,
y compro una quimera,
despierta o dormida.

Es hermoso soñar a sorbos.
Relamerse con la sonrisa puesta
tras sentir que tus aspiraciones
pueden ser cumplidas
aunque sólo sean soñadas.

©Fátima Ricón Silva



sábado, 5 de septiembre de 2015

ENSUEÑOS CON EL PEQUEÑO PRÍNCIPE por Fátima Ricón Silva

ENSUEÑOS CON EL PEQUEÑO PRÍNCIPE


Alzada en elevados tacones
para llegar a asir los sueños,
la libertad del ser, la sencillez de la dificultad,
el amor puro y simple,
las efímeras aventuras de una rosa y sus espinas.

Esos elevados tacones,
anudados por el lazo verde esperanza,
que recoge los astros y planetas
que me hacen sentir viva.

Esos pasos firmes que me imprimen dignidad como mujer,
seguridad en mis actos,
fuerza en mi voz,
alcance en mis palabras,
transigencia en los ideales ajenos.

Zancadas de ilusión que me llevan lejos, muy lejos.
Tan lejos como una misma se deje llevar.
Tan lejos, que la palabra cerca pierde sentido
porque me permite crecer sin sentirlo apenas.

Naturalmente.

Amando los momentos sencillos,
convirtiéndose en sublimes instantes
que hacen que me reconozca y me valore,
y me muestre tal cual soy.

Un pequeño príncipe.

©Fátima Ricón Silva



lunes, 31 de agosto de 2015

SRI LANKA IMÁGENES 2015

los monos pueblan los templos

estupa, morada de los budas

la fe en todas las esquinas


Sigiriya, la roca sagrada.

frescos

el beso zingalés, todos los días del mes, jajajajaj


trenes masificados 

una amante del té, entre las plantas del té de Ceylan

sábado, 29 de agosto de 2015

LA FRAGILIDAD DE LA FALSA DULZURA por Fátima Ricón Silva


LA FRAGILIDAD DE LA FALSA DULZURA


Primero vinieron las palabras molestas,
alusiones vespertinas a mi imagen,
retazos de humillaciones
que dolían, pero las obviaba
por puro desconcierto.

Luego un dulce beso me hacía no recordar.

Después fue acechando con insultos malolientes,
celos absurdos y descontrolados,
mentiras que él pensaba realidades,
lunas que eran soles y ríos que eran mares.

Y dolían pero luego un dulce beso,
un falso beso de frágil arrepentimiento
para tenerme atrapada entre sus brazos controladores,
detenía aquel dolor momentáneamente.


El tono hiriente, gritón, autoritario
se convirtió en el discurso diario,
y yo perdida en tal desastre,
indagando en mí misma
si era la culpable,
de provocar en ese hombre 
aquellas barbaridades.

Y cuando venía el beso,
una acidez amarga me llegaba al gaznate,
provocando una arcada
en mi corazón.

Y aquel beso presuntamente dulce no quitaba el dolor.

Y llegó el día que aquel muro de caramelo
se estampó contra mi rostro,
acompañado ese estampido con una bofetada,
que hizo que perdiera el sentir
y que recuperase el sentido.

Y no huí,
denuncié y pagó con el mayor de los castigos,
con la más dura sentencia:
me perdiste, aunque nunca fui tuya,
te amé pero siempre fui yo, mía.

Quise ser tu compañera,
pero tú no quisiste compañía,
no escuchaste mi voz, sólo oías la tuya,
y ahora la soledad será tu camarada,
porque el que no aprendió a respetar,
nunca sabrá lo que es la vida.



©Fátima Ricón Silva