jueves, 29 de septiembre de 2016

NO ESTOY PARA FLORES por Fátima Ricón Silva







NO ESTOY PARA FLORES

Salgo del supermercado con cara de pocos amigos,
con prisas, mascullando entre dientes las penas de mi vida,
sin ganas de abrazos, suspirando como una cafetera antigua.

Hay días o años en los que, o todo se arregla o todo se rompe,
y cuando llega el momento te alegras o te pones de mala leche,
depende de los resultados.

Y en un instante, mismamente tras comprar una botella de ginebra,
con el fin de amodorrarte por horas,
te das cuenta que no tienes ni un puto punto de referencia personal,
perooooo, peroooo, eres el punto de referencia de medio mundo.
Medio mundo confía en una y te envía flores
y otro medio mundo quiere confiar en ti y te manda sonrisas;
y te cansa, mucho además, y quieres jubilarte de las responsabilidades sentimentales.

¡Ah! ¡Pero no puedes!
No puedes dejar sin eje de supervivencia a todos los satélites que bordean tu corazón.
Y  llego a casa con mi litrona de gyn y me llegan unas flores,
las de la confianza,
y las pisoteo como una posesa deshumanizada,
sin ningún objetivo;
porque al día siguiente me llegarán más flores y más confianza.... .

Siempre me quedará recoger las flores ilesas y ponerlas sumergidas en la ginebra.



©Fátima Ricón Silva





jueves, 22 de septiembre de 2016

Y LLEGA EL OTOÑO QUE RIMA CON .... por Fátima Ricón Silva


Y LLEGA EL OTOÑO QUE RIMA CON ....


Y llega el otoño 
que rima con coño.
¡Coño! Cómo pasa el tiempo.
¿Tiempo? Las horas, la vida.
¿Vida? La que vivo contigo.
¿Contigo? La quisiera derrochar.
¿Derrochar? Más bien invertir.
¿Invertir? Sí, dedicar, usar.
¿Usar?  Usar mis otoños
que rimen con ... .

©Fátima Ricón Silva

jueves, 15 de septiembre de 2016

NO TE HAS IDO por Fátima Ricón Silva


NO TE HAS IDO

Cuándo no sé si llorar o gritar, o ambas cosas a la vez.
Cuándo enmarco los recuerdos en una nube de diamante.
Cuándo busco una presencia en un sofá rojo,
y una sonrisa en una bata azul,
y no la encuentro.
Entonces rebusco en mi corazón
y la veo mirarme afable y dulce,
escucho su voz luchadora y cariñosa,
revivo las risas con ella
y consigue que no me hunda,
en la estela de la amargura.
Su pelo lustrado por los años,
sus labios siempre amigos de la coquetería,
su férreo afán por cuidar la familia,
sus ganas de hacer, de hacer mil cosas.
Y aunque no sé si llorar o gritar,
sí sé que nunca te irás de mi alma,
de mi historia,
de mi amor.

©Fátima Ricon Silva

miércoles, 7 de septiembre de 2016

SE ME VA LA PINZA por Fátima Ricón Silva


SE ME VA LA PINZA

Me meto en la cama con los zapatos puestos,
estoy tan desquiciada que no acierto a adivinar qué es lo que me incomoda;
tengo el cerebro como una gelatina de caos
pegajoso, pringoso, farragoso, 
y no llego a ninguna parte a pesar de acostarme con los zapatos puestos.

Me he perdido. He anudado la cordura alrededor de mi cuello,
cruzo semáforos en rojo retando a la emoción,
cierro los ojos cuando me corto el pelo para sorprenderme,
pinto negro sobre negro para preservar mi intimidad,
canto para los demás pero sólo yo entiendo la letra.

Si busco en una caja vacía encuentro siempre algo,
pegajoso, pringoso farragoso,
y siendo algo no es nada que me extraiga de este sopor,
porque muchas veces todo es nada aunque no nos demos cuenta.

©Fátima Ricón Silva


domingo, 4 de septiembre de 2016

DESCANSANDO DEL CANSANCIO por Fátima Ricón Silva


DESCANSANDO DEL CANSANCIO

Dejo que los párpados se recojan en mi habitación,
estiro los pensamientos en la superficie del colchón,
me hago la remolona en el interior de las sábanas
y descanso del cansancio que me ahoga.

Estiro la sonrisa hasta la extenuación,
y entre tanto relajo los músculos del corazón,
me lleno de abrazos con mi almohadón,
y me envuelvo dentro de mi propia emoción.

Grito los besos escondidos en mi interior
y relajo,
relajo el destino que desconozco,
lleno de aventuras y desventuras,
subiendo y bajando los latidos del amor.

No hay tensión, descansando del cansancio.

©Fátima Ricón Silva






viernes, 26 de agosto de 2016

EL TIEMPO QUE YO NO ESTUVE AQUÍ por Fátima Ricón Silva




EL TIEMPO QUE YO NO ESTUVE AQUÍ


El tiempo que yo no estuve aquí,
dejé un espacio vacío,
y llenaste la ausencia
con los celos del destino.

Me compré un bolso amarillo
para pasar desapercibida,
apoyados mis deseos en una débil barandilla.

Adelgacé por contar mentiras
y engordé al decir la verdad.

Surgieron los problemas,
por la incomprensión.

Qué difícil es amar con rencores,
ensuciando la esencia verdadera,
permaneciendo de pie hasta que duelan las piernas,
hormiguean los sentimientos,
subiéndose por las arterias
hasta explotar.

Los negocios del amor son complicados,
nunca cobré exclusivas por idiota,
las cobré por incauta,
y me aportaron la risa de la fortuna.

Saco de huesos,
labios gruesos,
luz de la noche,
papel de mala,
disculpas fascinantes,
esternón doloroso,
vivir con alguien
sin saberlo.

Tú lo sabes, yo lo entiendo,
tú lo dices, yo lo niego,
tú me gustas, yo disiento,
tú eres mi amigo, yo te quiero.

Esto que no se te olvide:
Yo nunca lo voy a contar,
he vivido mucho,
y me pesa.

©Fátima Ricón Silva








domingo, 7 de agosto de 2016

LAS CARAS DEL DESAMOR por Fátima Ricón Silva





LAS CARAS DEL DESAMOR

Un esbozo de tu sonrisa me hace tiritar.
¿Cuál es la fórmula que consigue que alguien pueda amar?
¿Y el modelo para ser amado?
Nadie lo sabe, todos lo vivimos.
¿Y por qué se desgastan esas fórmulas y modelos?
Y llega el desamor.
O no.

El principio. El final.
Y en este trayecto una leyenda de ternura y sensibilidad.
Una crónica que deriva en una desbandada de afectos,
pasiones, diferencias y reconciliaciones.
Y llega el hastío.
O no.

Llega el final y quizá se quiere volver a empezar.

O no.
O llega el principio del fin y se derrite el amor helado.
O uno no quiere llegar al final y el otro hace tiempo lo alcanzó.
O no.





© Fátima Ricón Silva.