viernes, 27 de marzo de 2015

PRIMAVERA por Fátima Ricón Silva




PRIMAVERA


Amanecer del desaliento que no es poco.
¡Alerta!
Los ojos de abrirán y podrán ver más allá de la misma piel.
Hallando lo que sólo algunos ven.
Frunciendo el cuerpo para despojarse de los yugos innecesarios.
Y de nuevo ser.


©Fátima Ricón Silva

jueves, 12 de marzo de 2015

LAS COSAS DE RACHEL. FITNESS EMOCIONAL Y OTRAS DISCIPLINAS por Fátima Ricón Silva

                                 


                   FITNESS EMOCIONAL Y OTRAS DISCIPLINAS

Agunos días, últimamente demasiados, me siento un poco "plof". 
Freda, que se ha convertido en mi gurú espiritual y física, me ha animado para que acuda a unas clases de fitness emocional. Sí, clases de ejercicios mentales para jilipollas. 
Yo soy la mejor candidata porque desde la niñez padezco "jilipollitis aguda" que se ha ido acentuando a través de los años.
Ya que por mí misma soy incapaz de motivarme, me he animado a asistir, a pesar de mi incredulidad inicial y mi reticencia a la hora de pagar los noventa euros por hora de gimnasia emocional.
Pero haciendo gala, otra vez más, de mi poso cretino, me he tirado en plancha, y aquí estoy, en una minúscula sala, rodeada de cuatro mujeres y un tipo raro que dicen que es una eminencia en mil y una especialidades para ayudar al ser humano.
Obviamente de modo interesado y lucrativo.
Uno no va a regalar esos conocimientos tan valiosos atesorados, tras larga experiencia, dedicación y estudio. ¡Ah, no! 
Estamos sentados en el suelo, sobre una alfombra mullida, en 
círculo, con las piernas flexionadas a lo indio y una cara de "noséloquehagoaquí". 

El tipo raro nos relata unas historias que experimentó en la India, muy espirituales, muy blancas, llenas de bondad, de palabras justas, de sentimientos limpios, de chorradas varias. Historias que rentabiliza muy bien.
Comienzo a sentirme un poco nerviosa y arrepentida. Toda esa batería de panoplias me aburren y son tan obvias, tan de decálogo barato psicológico, que estoy planteándome pirarme y sin pagar.

      - ......los cinco pasos para aprender a valorarte y a quererte son los siguientes,- e inicia una perorata corta pero intensa, enumerándolos:
   1.Valora tus propias ideas.
   2.Valora tus decisiones.
   3. Enfócate en tus cualidades positivas.
   4. Busca tu propia aprobación.
   5. No te compares con nadie.

Tras esta breve disertación nos invita a que cada una de nosotras, en silencio, reflexionemos y analicemos todos estos puntos y los inter conectemos con nuestras circunstancias físicas y psicológicas.

Me concentro. A ver, a ver.... . Que valore mis propias ideas...., mmmmm, hace mucho tiempo que no tengo ninguna idea interesante para valorar. Las pocas ideas que tengo son las rutinarias y las que se relacionan con mi trabajo y mi ocio. Idear nuevos cupcakes, idear una cena, idear una depilación, idear...., idear..., poca cosa.

Voy a por el segundo paso para quererme más a mi misma.
Valorar mis decisiones...., esta está directamente relacionada con la primera, ideas=decisiones o viceversa: decisiones=ideas. 
Nada me quedo en tablas emocionales de momento.

Veamos la tercera. Enfocarme en mis cualidades positivas....., ¡Ostias! ¡Qué complicada! Si mi madre siempre me dice que no entiende como en una mujer tan delgada y menuda se concentra tanta mala leche, tanta mala baba, y yo he acabado creyéndolo a pies juntillas. Pero alguna cualidad positiva debe haber por ahí. Quizá que soy buena amiga de mis amigas, fiel, sincera. Y también que soy muy bondadosa y generosa; y puede ser, tal vez, que soy altruista y trabajadora. Y, a pesar de mi mal genio, no soy rencorosa ni vengativa, y sé perdonar y perdono. ¡Ayyyy, que me pierdooooo!!!! Si soy un dechado de buenas cualidades, jajajaja.
Bueno este punto no me ha disgustado. Me ha aportado un pelín de vanidad, jajajajaja.

¡Ala! Vamos a por el cuarto que me estoy pasando, y no va a ser necesario que prosiga porque mi autoestima va a salir propulsada hasta lo más alto como si fuera un cohete.

Buscar mi propia aprobación. Es decir, me tengo que agradar a mí misma. No tengo que buscar caer bien a todo el mundo. No tengo que cambiar mi forma de ser para complacer a todos. ¡Buenoooooo! Esta sí que la tengo superada. Buena soy yo. Rachel es como es y no le cambia nadie, ni ella misma. Y al que no le guste que no mire.
Otra superada, superadísima.

La quinta: que no me compare con nadie. No, por supuesto. Soy única y especial. Como yo no hay otra, por fortuna, je je.

A estas alturas de la reunión. Sintiéndome muy bien conmigo misma, abro los ojos y observo.
Todas parecen hallarse en un estado de catarsis emocional. Inmersas en ellas mismas, incluido el maestro.

Pienso, esto es un timo. Un gran timo.
Despacito, despacito, me pongo a gatas, y silenciosamente voy acercándome a la puerta, aunque realmente no la hay, es una cortina de fino tul granate oscuro. Como un felino, taimado y elegante, traspaso el cortinaje y me hago la escapada del día, con el "sinpa" de rigor. Estas son las referidas "otras disciplinas".
Voy a invertir en fortalecer mi autoestima con todas las garantías que otorgan las decisiones superficiales y banales. Los noventa euros que no he abonado van a ir destinados a una limpieza de cutis que me viene de lujo. Seguro que me anima la tarde y me hace sentir muy bien.

Esto me pasa por ser una incrédula sentimental y otras disciplinas.... .




                                © Fátima Ricón Silva.


sábado, 7 de marzo de 2015








NEGRO



Negro.


El miedo,
el misterio,
 la muerte,
 la noche.


Cuna del alojamiento de un feto,
aura de las habitaciones del infierno,
asilo de la visión cegada por la luz,
 sombra de la boca del lobo.

Seno del interior de alguna pesadilla,
recogimiento del calor de un horno cenizo,
cubierta de un corazón siniestro,
sentido de unas palabras asesinas.

Rugido de una novela intrigante,
brillo de un bloque de mármol,
 pátina de la piel de la envidia,
 tono de una voz que gime.

Color del agotamiento pesimista,
de un pacto roto,
de un anuncio ácido,
de una crítica sin recursos.

Negro.



© Fátima Ricón Silva.


sábado, 21 de febrero de 2015

LAS CINCUENTA SOBRAS DE GRACE por Fátima Ricón Silva










LAS CINCUENTA SOBRAS DE GRACE

Me sobra:
1. El sadomasoquismo light de las sombras del otro.
Ni libro ni película.

Me sobra:
2. Los políticos corruptos.
3. La desigualdad laboral femenina.
4. Los robos de guante blanco y negro.
5. El tráfico de drogas.
6. La ablación.
7. La esclavitud.
8. El trafico de órganos.
9. El hambre en el mundo.
10. La degradación del medio ambiente.
11. La incultura.
12. La ignorancia.
13. El abuso a los menores.
14. Los pedófilos.
15. El maltrato de género.
16. La tortura.
17. Los juicios injustos y el mal uso de la ley.
18. El abuso de poder.
19. La limitación de la libertad de expresión.
20. Las cárceles.
21. Los conflictos bélicos.
22. Los asesinatos.
23. La falta de empatía.
24. La infelicidad.
25. La jilipollez.
26. Los pesticidas.
27. Los alimentos transgénicos.
28. Las tarjetas negras y sus usuarios.
29. La falta de educación.
30. Los malos despertares.
31. El genocidio.
32. El fanatismo religioso.
33. La deportación.
34. Las dificultades de la conciliación familiar.
36. Los parásitos.
37. El calentamiento terrestre.
38. El tabaco y sus humos.
39. La reducción de las ayudas al arte, cine y literatura.
40. La superficialidad humana.
41. Los recortes en la sanidad y las listas de espera.
42. Las políticas desacertadas.
43. Los selfies.
44. La dejadez.
45. Las desapariciones forzadas de personas.
46. Los defensores de la homofobia.
47. La usura y la explotación del hombre por él mismo.
48. Las mentiras.
49. El paro laboral.
50. El trato degradante.

Me sobran todas y más, pero seré fiel al título,
las cincuenta SOBRAS de Grace.




© Fátima Ricón Silva.




jueves, 12 de febrero de 2015

EL DISFRAZ DE FEBRERO por Fátima Ricón Silva

                 
                                 



EL DISFRAZ DE FEBRERO



El gélido frío de estas mañanas de puro invierno
no es freno para desnudar el cuerpo y ocultar el sentido,
desfigurar la realidad para no ser reconocido,
disfrazar el carácter si es adulto a niño,
si es humano a galleta,
si es matemático a anacoreta.
Payasos, ídolos, vaqueras, y Fridas,
polis, comics, objetos, lolailos, parodias,
complejos, ilusiones, todo vale, todo cuenta.


Salir a las calles del carnaval,
es vivir una mentira que tiene un final,
el punto de salida, jueves gordo,
próxima parada, viernes flaco,
sábado regular y aguantando el tipo
para llegar al domingo de carnaval,
y al lunes, que continua la mascarada genial,
y llegamos a la meta, martes de carnaval,
cuyo colofón lo pone un funeral:
el entierro de la sardina
y al día siguiente TODOS regreso a la rutina.

¡AUPA EL CARNAVAL!

miércoles, 4 de febrero de 2015

RELOVE por Fátima Ricón Silva







RELOVE




Si el amor sigue mirando con tanta insistencia,
voy a perder la cordura por pura inconveniencia,
que con tan penetrante amorío 
perderé, por seguro, todo el sentido.

Hay miradas que derriten,
las del amor,
las de la vida,
las que se meten tan adentro
que parece que te encienden dormida.

¡Ay, amor! cómo me miras.






© Fátima Ricón Silva.

lunes, 2 de febrero de 2015

LAS COSAS DE RACHEL por Fátima Ricón Silva. RACHEL, RACHEL, RACHEL. (2ªPARTE)









RACHEL, RACHEL, RACHEL. (2ªPARTE)


Poniendo en evidente duda el éxito de la reunión, tengo que decir que tras una batalla campal, he elegido tres cupcakes salados para ofrecer en mi cuqui-pastelería.
Precisamente los que quedaron adheridos al techo y paredes de mi delicado y primoroso negocio:
Cupcake de salmón y aguacate, cupcake de hongos y jamón ibérico y cupcake de queso Idiazabal.
Son los que mejor uso como proyectil recibieron, y con tal honor quedarán de momento como protagonistas estelares de la carta de salados.

Las nueve de la noche era la hora cero. La hora del reencuentro de las trece magníficas.
Fueron llegando en un rápido goteo, en general todas somos muy puntuales y, cinco minutos arriba, cinco minutos abajo, hacia las nueve y veinte todas estábamos besadas y aduladas. Excepto las grandes antagonistas del momento: Mireia, a un lado del ring e Isabella y Sofía, en la esquina contraria.

El evento se inició con tranquilidad, fui explicando los ingredientes de los bocaditos e íbamos realizando la cata con atención y meticulosamente. El cava y el champagne era paladeado, quizá, con más celeridad de la que convenía.
Así entre explicaciones y degustaciones, las botellas del espumoso iban agotándose una tras otra.
La atención a mis explicaciones, se iba disipando. Se desviaba el interés de los cupcakes hacia otras motivaciones.
Isabella empezó a cantar una canción soez y ordinaria, claramente dirigida a Mireia y, Sofia le hacia los coros entusiasmada.
Era evidente que lo traían preparado para hacer reventar a Mireia.
Y fue cuando iniciaron los coros cuando Mireia, con los ojos inyectados en sangre y la mirada perdida gritó:

   -Callaros, estúpidas niñatas. Callaros de una puta vez, si no queréis que os cruce la cara con dos bofetones.

Y Sofía e Isabella, en lugar de amedrentarse, salieron a bailar, al centro de la estancia, repitiendo el estribillo machacón e indiscreto.

Mireia, sin ningún ánimo de contención, agarró un cupcake tras otro y los arrojó, apuntando a las bailarinas, con toda la fuerza que la rabia le administraba.
El resto del grupo, sin ningún prejuicio, se apuntó al lanzamiento de cupcakes, y aquello se convirtió en zona de guerra y fuegos cruzados.
Freda me miraba aterrada.
¿Cómo iba a finalizar aquello?
Yo le devolvía la mirada más espantada, si cabe.
Freda, se acercó a mi parapetada tras una bandeja circular y me dijo:

   -Hay que parar esto, inmediatamente. ¡Haz algo!¡Haz algo!

Mi cerebro puso en marcha sus mecanismos de emergencia. ¿Qué podía hacer para acabar con aquél despropósito?
Y una luz se encendió en mi cabeza e inmediatamente, atrincherada tras una silla, me acerqué al obrador y busqué el cuadro eléctrico. Sin pensarlo mucho presioné el interruptor de la general y todo se quedó en la máxima oscuridad. 
Silencio.
La sorpresa hizo que todo el escándalo se paralizara.

A tientas salí al salón y con mi voz más amigable y conciliadora dije:

   -Chicas, en unos segundos voy a encender la luz. Quiero que todas, con calma y serenidad, recojáis vuestras cosas y vayáis saliendo de la cuqui-pastelería. Sin decir ni una palabra. ¿De acuerdo? Si no lo hacéis así, llamaré a la policía.

Me mantuve silenciosa unos segundos y tras la pausa, me dirigí al obrador y activé la iluminación. Salí inmediata al salón. Todas miraban el desaguisado en el que se había convertido el local. Había cupcakes por todas partes.
Fueron saliendo, ordenadamente, como si de una evacuación se tratase. Alguna intentó disculparse, lo cual no permití, ahogando cualquier intento.
En dos minutos escasos, todas menos Freda, ya se habían ido.
Cerré la puerta con llave.
Me senté en una silla y observé las condiciones en las que se hallaba la cuqui-pastelería.
Freda hacia lo mismo.
Y finalmente rompí mi silencio:
   
   -Mira, esos tres que han quedado pegados en las paredes, van a ser los protagonistas de mi carta salada.

Freda dirigió su mirada a los tres puntos que le señalé.

   -Vamos a investigar cuales son, -dije resignada.

   -Rachel, Rachel, Rachel, porque te quiero demasiado, que si no te dejaba aquí plantada con este desastre.

Me acerqué a ella y riendo la besé en ambas mejillas.

   -¿Me ayudas a limpiar esto? -le pedí animosa. 

   -¡Rachel, Rachel, Rachel......!, exclamó falsamente enojada.

Y comenzamos la dura labor.

Esto me pasa por ser una locuela SENTIMENTAL.