jueves, 9 de septiembre de 2010

GRAFFITI/POEMAS EN EL CAJÓN

GRAFFITI


Caminando por la calle
no pierdo detalle,
escriben en un paredón:
“el que lo lea cabrón”.
Observo un lugar, hora y día
en el que expresa su amor María.


Asoma un graffiti ajado,
con un hondo significado.
Un teléfono tachado
de un hombre desesperado.
Insultos, piropos, halagos,
poemas, informes desmembrados,
dibujos pueriles, obscenos
con trazos inseguros y ralos.


Ventas de cuerpos,
declaraciones de cuernos,
confirmaciones de sexos,
alegorías sin nexos,
manifestaciones políticas
y reglas metafísicas.


¡Qué cuadernos de notas!
¡Qué entretenimiento!


Las paredes de las calles,
las puertas de los espacios,
la estructura del mobiliario urbano,
se encuentran en cualquier resquicio.


Se puede aprender de su lectura,
entretener y divertir la rutina,
sonreír o meditar su locura,
su naturalidad y frescura.

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