domingo, 9 de agosto de 2020

ESOS DÍAS por Fátima Ricón Silva




ESOS DÍAS


 Esos días en que te sientes de saldo,

que poco vales o nada,

que eres una plasta pinchada en un palo,

una mujer invisible que no deja huella,

un globo que ha perdido el aire,

una joya de oro falso,

un lastre para tus seres queridos,

una gota de agua contaminada,

un vaso medio vacío.


Esos días son una mierda.

Esos días que pasan lentos y te aplastan.

Putos días que te corrompen el ánimo.

Esos días petardo que te revientan en la cara.

Esos días que pasan o no.

Esos días torpes.

Esos puñeteros días.

©Fátima Ricón Silva





domingo, 12 de julio de 2020

FLUIR por Fátima Ricón Silva







FLUIR


Cuando lo fácil es difícil,
cuando queda un trecho por andar,
cuando el tiempo no vuela,
cuando la espera se torna agobio,
es cuando estoy en proceso de aprendizaje.

Porque lo fácil será fácil,
porque he cruzado la meta,
porque el tiempo se desliza,
porque la espera es el triunfo,
y yo me he enriquecido.

©Fátima Ricón Silva

lunes, 11 de mayo de 2020

AÚN CONTINUO VIÉNDOTE por Fátima Ricón SIlva




AÚN CONTINUO VIÉNDOTE

Aún continuo viéndote,
hoy,
entre sueños e ilusiones,
tus canas llenas de historia,
tus arrugas imagen de tristezas y sonrisas.

Aún continúo viéndote,
ayer,
entre recuerdos valientes,
jabata y luchadora,
echando para adelante,
con buen gesto, amable.

Te has ido.
Besada por el coronavirus,
entre sábanas solitarias
y ambientes desérticos.
Sóla, cuando tú siempre escapabas de la soledad.
Una mano extraña te acarició al final.

Todo es como una película,
no asumible y extraña,
llegaré a creer tu partida,
pero aún continúo viéndote.

©Fátima Ricón Silva





domingo, 26 de abril de 2020

LO QUE ME SALE ... por Fátima Ricón Silva

LO QUE ME SALE...
 (Puedes terminar la frase como se te ponga)
Coronavirus, confinamiento, trabajadores esenciales, información sesgada, datos inexactos, mentiras, solidaridad, normalidad futura. Muerte.

Coronavirus: aparece un día en nuestras vidas, surgen docenas de hipótesis de su origen, no tenemos constancia de ninguna confirmada. Seguimos con las dudas y con la esperanza de que se cree una vacuna efectiva y para todos.
Confinamiento: pauta indispensable para matarlo, para reducirlo. Confinamos nuestra libertad de ser nosotros mismos como queramos, nos ponemos el pijama chandalero o el chandal pijamero y hacemos bizcochos, gym casero, nuestro ocio se convierte en una obligación, hacemos los tik-toks más absurdos, ¡Hay que tener humor!, leemos, comemos, nos enfadamos, salimos al balcón y empieza una nueva vida, la de los balcones. Pero todo esto que al principio daba como un poco de gracia termina por hastiarnos. 

Trabajadores esenciales: salimos a trabajar, sin EPIS al principio. Poco a poco nos van proporcionando EPIS, pero ya es tarde, ya hay un elevado número de trabajadores esenciales contagiados.  Y además no hay EPIS que nos protejan de vecinos desconsiderados, clientes desairados, responsables políticos desorientados. Entre unas cosa y otras ... . 

Información sesgada, datos inexactos, mentiras: un carro de despropósitos que no hacen sino confundirnos a todos, a ellos y a nosotros. Se crea una irrealidad tan inmensa que no comprendo el porqué si al final lo que importa son los enfermos y los fallecidos. 

Solidaridad: quedarse en casa para no contagiar ni contagiarte. Miles de listos haciendo el canelo por la calle, ridículos que hacen tres veces al día las compras, que sacan a sus mascotas diez veces al día, o simplemente ni se molestan en disimular y se van a la calle por que sí, hay que ser inconscientes y demostrarlo, ¿No?
¿Qué luego vamos a ser mejores personas? ¿Qué nuestros valores van a crecer y la sociedad va a cambiar? ¡Y una mierda! Seguiremos con el individualismo y el sálvese quien pueda como siempre ha sido. 

Normalidad futura: ¡Qué gran incógnita! ¿De que modo volveremos a la normalidad? ¿Cómo será nuestro día a día? No lo sabemos, será un rodaje que habrá que idear cada día. Unos lo vivirán de un modo, otros de otro, cada uno con sus realidades y sus problemas. Va a ser duro y muy potente. La economía caminando de puntillas, la sanidad precaria, el entorno mundial en la misma situación.
De cada cual y sus circunstancias, su actitud, el lugar donde vive, su familia, sus amigos, su salud, su economía, su status personal y laboral, en definitiva, irá luchando como pueda y le dejen.

Muerte: Pero lo peor de todo es los que se han ido, los que han perdido el tren de la vida por el coranavirus y los desmanes que le acompañan. Los fallecidos, solos que no abandonados, sin el acompañamiento de los que les quieren, eso es terrible. Irte de aquí sin despedirte, sin recibir el calor de los que no quieren que te vayas, sin sentir una caricia, sin poder lanzarles la última sonrisa o el último suspiro. Ellos se llevan mi congoja  y mi pesar.

Vamos viendo... .
©Fátima Ricón Silva

domingo, 12 de abril de 2020

NO TE ESCONDAS por Fátima Ricón Silva.






Cuando el silencio
son tinieblas enmascaradas de  mentiras,
de desidia.
Cuando se miente callando,
cuando se miente por negligencia.
Me enerva la mentira.
Cualquier tipo de mentira.
Y cualquier clase de mentiroso.
©Fátima Ricón Silva

jueves, 26 de marzo de 2020

CINCO MINUTOS por Fátima Ricón Silva


CINCO MINUTOS

Los cinco minutos de las narices.
Los que siempre te faltan y nunca te sobran.
Los que te van añadiendo y se convierten en media hora.
Los que parecen banales y acumulan tensión y nervios.
Las personas de los "sólo te llevará cinco minutos",
les invito a tomar unas clases de organización del tiempo cuando no hay tiempo.
A ver como lo gestionan.... .

Y a las de "esto es lo que hay", un cursillo acelerado de preocupese-ocupese,
y resuelva; porque "esto es lo que hay" siempre se puede optimizar.
La indiferencia y el conformismo me deprimen.

©Fátima Ricón Silva


viernes, 6 de marzo de 2020

MUEVE EL CULO por Fátima Ricón Silva




MUEVE EL CULO

Esperar... , no me gusta esperar,
actuar y resolver,
actuar y conseguir,
actuar y responsabilizarse,
actuar y que vaya bien o mal.
La espera se enquista si en el proceso no intervienes.

©Fátima Ricón Silva